Por qué los 7 años son magicos

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Siempre he tenido (y tengo) miedo a que mis hijos se hicieran mayores demasiado rápido. Y no me equivocaba. El tiempo se me escapa entre las manos y la altura de los peques y las canas me lo recuerdan cada día. Ante semejante situación he tomado dos decisiones.

  •  Una, los baños de color, 
  • y dos, disfrutar y relajarme. 

No va a hacer que el tiempo pase más despacio, pero por lo menos no sufriré por no poder evitar lo inevitable.
Todas las edades de los niños son mágicas. Todas. Todas tienen algo mágico. Pero cuando tenemos niños pequeños, a menudo pensamos que los que miden más de un metro son mayorcísimos. Y que los nuestros, van a ser bebés toda la vida. No nos damos cuenta que hace menos tiempo del que nos gustaría, ese niño que ya va a primaria, era como el nuestro. 

Y ahí estoy yo, con un niño de esos que van a primaria, de esos que cuando los míos eran bebés me parecían mayorcisimos.

 ¿ y sabéis que? Que me encanta y me fascina esta edad. Tanto o más como cuando era solo un bebé. Tanto como me fascina la edad de su hermana que a sus casi 5 años cuenta con los dedos  cuantos días faltan para que venga Papá Noel.

Veo a un niño, muy mayor, que me da un beso por las mañanas antes de girar a la calle del cole para que no le vean sus amigos, y que cuando sale del cole se me tira encima porque le pueden más las ganas de verme que la vergüenza.

Disfruto de un niño que estudia el cuerpo humano, los planetas y el sistema solar y esa misma noche él y su inocencia le ponen una nota junto a su diente al Ratoncito Pérez.

Me sorprende la destreza que tiene con las nuevas tecnologías para buscar en Google y me cautiva cuando cuenta con los dedos para hacer sumas.

Alucino cuando juega al hockey, y veo un miniadulto estrechando la mano a sus adversarios, asumiendo las derrotas y celebrando las victorias. El mismo niño que cuando llega a casa le gusta que le haga el avión y jugar a que vuela.

Me desconcierta cuando se empeña en ir solo al parque pero que por las noches necesita que me quede con él en su habitación para conciliar el sueño.

Me estremece con sus besos y sus abrazos, Me estremece cuando me toca con sus manitas algo ásperas de los guantes de portero, de jugar con palos y de montar en bici, y que a la vez son tan suaves y calentitas como cuando era un bebé.

Me sorprendo viendo como araña el mundo de adulto a la vez que se agarra a mis piernas queriendo no crecer. Queriendo ser mi niño.

Disfruto su vida, y disfruto con él. Porque los 7 años son mágicos, porque mi niño es mágico y porque todos los niños lo son.

  

2 Comentarios

  1. Precioso! Yo también tengo un niño de 7 años, otro de 4 y la pequeña de 1. Me pasa como a ti…no me gusta que el tiempo pase tan rápido. .. .

Me encantaría saber tu opinión sobre este tema. De todas formas ¡Gracias por leerme!