Los padres de los niños mayores tambien lloran.

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Hoy hablando con una amiga que acaba de ser madre, me ha preguntado que cómo estaban mis peques. Le he dicho que bien, que cada día más grandes. 

Podía haberle contado el incidente de ayer con mi peque de 5 años que no quería ir al cole por un problema que había tenido con un compañero. Podía contarle asuntos del mayor que nos tienen algo preocupados. Podía. haberle contado mil cosas, pero no era mi momento, era el suyo que pelea día a día por hacerse con su recién estrenada bimaternidad y es que mis peques realmente están bien.

Ella me ha respondido que yo ya soy “Capitana General”, algo así como que ya los tengo criados y que ya esos temas de maternidad me quedan algo lejos. No la culpo, a mí me pasaba exactamente igual cuando nacieron mis peques. Teníamos unos amigos con dos niñas de 5 y 10 años. A mí me parecían mayorcisimas. Consideraba que su madre jugaba en otra liga diferente a la mía. Que no tenía nada que ver. ¡Qué ilusa!

Cuando tenemos bebés, nos entra un “no sé que” que hace que no veamos más allá de nuestras criaturas. Pensamos en lo complicadísimo que es nuestro día a día, y en el trabajo que da un bebé. Y es normal, porque realmente es complicado. Será el instinto de súper vivencia que hace que nos centremos en esa época tan importante y vital que estamos viviendo.

Pensamos que los que tienen niños de más de 3 años  poco tienen que ver con los nuestros. Pensamos que según crecen las preocupaciones disminuyen, que los que tienen niños un poco mayores lo saben casi todo y que tienen una vida mucho más relajada.

En probable que te hayan hecho creer que cuando cumpla los tres ya no se despertará por las noches, o que ya no será tan movido, o que se distraerá más con los juguetes o que…(un consejo, no les hagas ni caso que cada niño es un mundo)

 No te paras a pensar que dentro de un par de años vas a entrar en esa fase, la cual ves lejísimos. Y además te han hecho creer que parte de las dificultadas que implica un bebé desaparecerán cómo por arte de magia. Y es verdad, muchas desaparecerán, pero aparecerán otras nuevas, muchas de ellas también complicadas de gestionar.

Eso sí, no te deprimas, que te voy a contar algo que también es muy interesante, y puede que haga que recobres la ilusión o que pierdad el juicio ya del todo.

Los niños desde los 3 todavía son niños pequeños, y con 4 y con 5 y con 6 y quién sabe hasta cuando. Y también se ponen malos, también lloran, también tienen miedo, también te despiertan por la noche y en definitiva te siguen necesitando tanto aunque de manera diferente a cuando eran un bebé. Por lo que los padres seguimos siendo padres, seguimos sintiéndonos inseguros y seguimos sufriendo por su bienestar. Por suerte un hijo es para toda la vida.

Quizá si le duele la cabeza te lo cuente, y es más fácil poner un remedio. Quizá si tiene hambre pide comida, o igual directamente se prepara un cola cao. Pero es probable que le duela el alma y no te lo diga, es probable que tenga problemas de comportamiento y no sepas el por qué, es probable que se meta en un lío y no sepas que has hecho mal.

Es probable que le acosen en el colegio, o es probable que el acosador sea él, o es probable que permanezca ajeno a la situación como si la cosa no fuera con él. Y a ti te quitará el sueño. Porque no sabrás como actuar. Ya no podrás resolver sus problemas meciéndolo y tarareandole una canción. La diferencia es que, con un poco de suerte, él si dormirá del tirón, pero tú seguirás sin pegar ojo por las noches pensando como ayudarle.

Y si cuándo nos preguntais qué tal, no damos detalles o os decimos  que bien y no os contamos todas nuestras preocupaciones, es porque es vuestro momento y queremos disfrutarlo con vosotros, recién estrenados papás. Aunque nuestros peques nos siguen necesitando con toda su intensidad ahora nosotros a base de golpetazos hemos madurado algo y aunque cómo en mi caso, me siento igual de insegura que al principio, he aprendido a relativizar los problemas y preocupaciones y quedarme solo con los logros. Sí, por las noches seguimos sin dormir, al menos como nos gustaría. Y también lloramos, de vez en cuando todavía lloramos.

Aquí no hay capitanes generales. Aquí hay padres imperfectos aprendiendo a ser padres al ritmo que crecen nuestros hijos.

Así que sí, estoy bien, muy bien ¡y mis peques genial! Todo está bien. Lo que no sé es cómo estará dentro de unos años cuando el acné comience a hacer acto de presencia….

  

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