Lactancia materna. A la tercera va la vencida. Mi experiencia.

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Tres hijos me ha costado. Tres. Después de tres hijos puedo decir que al final he descubierto el inmenso placer de la lactancia materna. Y digo inmenso porque al menos para mí lo ha sido. Ha sido mi reto, mi objetivo a cumplir y lo he conseguido. Me siento satisfecha y agusto conmigo misma. Y al final de eso se trata. De sentirte agusto contigo misma, ya sea con la teta o con el biberón.

No voy a ser yo la que diga que es mejor la teta que el biberón. No, no es mi objetivo ni soy una experta en la materia. Soy experta en mi vida, y como la propia frase dice, en mi vida. No en la de los demás. Los beneficios de la lactancia y debates de si es mejor una cosa u otra se la dejo a las expertas en la materia. Ya que hay verdaderas eminencias.

Eso sí, a punto de cumplir 9 meses mi tercer bebé, puedo decir orgullosa que ha triunfado la lactancia materna en esta familia.

Con los otros dos peques lo intente y no pudo ser. En ambos casos en torno a los dos meses todo se fue al garete y los biberones y con ellos la paz llegaron a mi vida. Hubo un momento de lloros al tener que abandonar la lactancia, no lo niego, pero olvidados rápidamente al descansar una vez que mis hijos comenzaron con los biberones.

Con el tercer churumbel tenía pánico de llegar de nuevo a los dos meses y que todo se torciera de nuevo, pero no fue así. Pasamos los dos meses de Lactancia Materna Exclusiva y lo que fue un pequeño paso para el bebé fue un gran paso para mí. Entonces empecé a disfrutar por fin de la lactancia materna. Sí, dos meses me costó. Durante esos dos meses pensaba que de un momento a otro la leche se me iba a evaporar y mi churumbel se iba a alimentar de aire.

¿Y que ha supuesto la Lactancia Materna para mi churumbel y para mí?

A nivel nutricional, se cría en los mismos percentiles que sus hermanos. Está hecho un torete. Y sano como un manzano. Al igual que los hermanos con el biberón. Supongo que este además, dentro lleva una legión de súper poderes transferidos por la leche, pero como no los veo no lo sé. Solo me lo imagino. Si alguna vez empieza a utilizarlos aviso.

A nivel sueño, todo sigue siendo un caos. Cada tres o cuatro horas comían los de biberón (el mayor hasta casi los 4 años) y cada tres o cuatro horas come el de teta. Una maravilla de hijos nocturnamente hablando vamos.

¿Cuál ha sido el mayor beneficio de la Lactancia Materna?

Para mí sin duda ha sido la relación con mi hijo. No voy a decir que con los mayores no haya sido perfecta, que lo ha sido, pero en esta ocasión la lactancia ha sido como un bonus a mi maternidad. He sentido y experimentado cosas que con sus hermanos no había sentido. Es como cuando te gusta muchísimo una peli. Y acaba y te quedas con ganas de más. Y te ponen las tomas falsas y te quedas un rato más disfrutándola antes de los títulos de crédito. Pues es ese momento. Exprimir todavía más algo que ya es perfecto. Los momentos de amamantar relajada al pequeño están siendo mágicos para mí. Y espero que para él.

También he de decir que no ha sido un camino facil.

Me obsesione con el tema antes de nacer el peque. Devoraba todos los libros y blogs que pillaba. Leí todo lo que pude sobre lactancia materna. El libro “somos la Leche” para mí fue la clave. Lo recomendaré un millón de veces. Leía, releía y analizaba donde pude fallar con los mayores. Qué hice mal. Llegue a pensar que pertenecía al 1% de mujeres que no pueden amamantar. Pero no, se ve que leche tenía, pero no debía saber usarla ;).

Una vez que nació el niño tampoco fue fácil. Hasta tres veces me regañaron las enfermeras de maternidad por no darle un refuerzo de suero mientras estuvimos en el hospital. Ya que según ellas lo necesitaba porque se estaba poniendo amarillo. (Hablamos de un bebé de 4 Kg). Finalmente me dieron un biberón de leche para ayudarle hasta que me subiera la leche. El cual me negué a darle. Apenas había perdido 300 gr. Sé que de no ser el tercero hubiera hecho caso a las enfermeras y hubiéramos salido de allí con la lactancia medio estropeada. Llegué a casa con mi cesárea y unas grietas que ríete de los socavones de las carreteras. Y aún así no me rendí. Pasé cuando el peque tenía dos meses una mastitis que me dejó lo en la cama con 40 de fiebre 36 horas. En definitiva me encontré con muchas piedras en el camino y el miedo a volver a fastidiarla. De manera que hasta los dos meses del peque no me relaje. Y empecé a descubrir ese bonus de la maternidad que para mí ha supuesto la Lactancia Materna.

No me siento ni peor ni mejor que nadie por esto que cuento. Me siento la mejor versión de mi misma porque era la tercera vez que lo intentaba y esta vez iba a salir bien. Al final se trata de que cada una haga aquello que nos hace sentir bien. Y para mí, en esta ocasión era darle lactancia materna a mi bebé

¿Ha merecido la pena este camino?

Una y mil veces sí.

¿Recomendaría la lactancia materna?

Una y mil veces sí.

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