Mi actitud ante la vida.

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Hace años cada vez que me pasaba algo se tambaleaba mi mundo. Y por algo quiero decir cualquier cosa que no saliese como estaba previsto, desde no poder ir un fin de semana al pueblo o que dejara de funcionar la plancha del pelo. Estaba convencida de que era gafé y ya está.
Ahora con 33 años veo la vida de forma diferente. Soy la positiva de la familia, la que tira del carro y la que no se rinde. Y no, no es desde que soy madre, que es lo que cabría esperar. Cuando nació el mayor mi vida se convirtió en un desconsuelo total, o mejor dicho en una especie de depresión postparto total. Si el recién llegado a mi vida lloraba yo tambien lloraba porque él lloraba, si no dormía porque no dormía, si tenía cólicos todo eran dudas y temores de por qué a mi niño le tenía que pasar eso. Sí, cólicos, ojala todos los males que tengan mis hijos en la vida sean cólicos.

Recuerdo cuando el peque cumplió dos meses, en la revisión que le hicieron nos dijeron que no había ganado apenas peso en un mes. Que era recomendable que le ayudara en las tomas con un poco de biberón. Mi vida se convirtió en un autentico drama. Mis lloros duraron desde el hospital a casa, un trayecto de unos 30 minutos. En mi casa la situación no mejoró hasta que el bendito de mi marido consiguió un biberón y leche en polvo que sirvió de placebo para mí y consiguió calmar al niño que en esos instantes ya lloraba como la loca de su madre. ¿Qué clase de madre era que había matado de hambre a mi hijo durante un mes? La mejor decía mi marido….Cuando el peque empezó a tomar biberones, dijo que la teta para su padre, y ahí comenzaron de nuevo los lloros ¿Pero qué clase de madre era?
Ahora, 7 años después, lo pienso y siento una lástima increíble. Por mi niño y por mí. Cuántos momentos perdidos, sin poder disfrutarlos por mis miedos y temores y no poder controlar todo
ACTITUD EN LA VIDA
Ha pasado mucho tiempo y mis niños han crecido sanos y fuertes, y yo tambien. Y si algo les ha podido afectar es el drama de madre que tenían. La vida, el tiempo, quizás madurar, me he enseñado que mientras tengamos salud todo está bien.
Últimamente me pasan cosas, que si me pasaran diez años atrás me hubieran vuelto loca. Hoy ha sido un día de perros. Lo que iba a ser una tarde de cine y risas con los niños se ha convertido en una pesadilla en la carretera. Afortunadamente todos estamos bien, y de vuelta en casa. En ningún momento me he agobiado, he mantenido la calma, y mi único objetivo es que los niños estuvieran bien, tanto físicamente como psicológicamente. Me sentía feliz por estar con lo que más quiero en el mundo y aunque todo era una autentica pesadilla he tirado del barco para que no se hundiera.
Una vez resuelto el entuerto, de vuelta a casa hemos parado en una gasolinera, he entrado al baño con los peques y nos hemos quedado cerrados. EL mayor ha empezado a decir que este era el peor día de su vida, y el pequeño a llorar desconsolado. Y yo…¡yo me he reído! Y ellos se han relajado. Me he agachado, les he mirado, y les he dicho, ojala esto sea el peor día de vuestra vida, eso significara que tenéis una vida maravillosa. Acto seguido, más relajados, hemos vuelto a dar la vuelta al pestillo y milagrosamente la puerta se ha abierto. No han dado más importancia al incidente.
Mi cambio de actitud y de filosofía ante la vida tiene que ver con ellos. Con esos ojos como platos que me miran intentando entender que está sucediendo a su alrededor. He cambiado por ellos, por hacerles la vida más fácil a ellos. No me ha cambiado la maternidad, si no que mis hijos me han hecho aprender a valorar las cosas buenas que tiene la vida para que ellos también las puedan valorar. Espero y deseo, que hayan sacado algo bueno de un día como hoy. Yo desde luego si lo he hecho.
Os dejo con este tema, que es la música que hemos puesto de vuelta a casa para poder relajarnos.

4 Comentarios

  1. me encanta!! es genial cambiar por esos pequeños ojos para los que somos todo!!! y la canción que les has puesto en casa nos encanta!!hay que vivir la vida intensamente!! jeej, besotes guapa!!

  2. Yo también padecí ese dolor, mi hija tomó teta sólo 4 meses por los mismos motivos. Luego a mi hijo le di 4 años, y fundé la asociación Lactando, desde la cual ayudé a cientos de madres, para que no pasaran por lo mismo. Con los años he aprendido que resistirse a la vida es la mejor manera de que persistan las desgracias. Al aceptar que el pestillo estaba cerrado y reirte, desapareció el problema. Así con todo, aunque no lo parezca, pero el afrontar las cosas sin que te afecten hace que los problemas cambien, o al menos tu percepción. Un beso. Irene.

    • Qué mal se pasa verdad? Cuanta desinformación sobre todo para las primerizas. Menos mal que existen asociaciones como la tuya que ayudan a que todo sea más fácil. Enhorabuena por tu labor!!
      En cuanto a nuestra actitud que importante saber afrontar los problemas para que te afecten en su justa medida para poder ayudarles a ellos….ojalá aprendan a tener esta actitud el día de mañana. Gracias por tu comentario!

Me encantaría saber tu opinión sobre este tema. De todas formas ¡Gracias por leerme!